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El 2005 fue un año para recordar. Cuando lean los resultados les parecerán, como realmente son, espectaculares. Fue un período caracterizado por una notable recuperación de la economía nacional en un contexto de estabilidad macroeconómica, estimulada por la confianza renovada de los actores económicos. En el nivel externo, el sector microfinanciero operó en el marco de aliento creado por la declaración del 2005 como Año Internacional del Microcrédito, por resolución de la Organización de las Naciones Unidas, en reconocimiento al papel que ese instrumento financiero ha estado jugando en la reducción de la pobreza y como parte del esfuerzo colectivo para cumplir los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Mientras el crecimiento económico promedio de la región de América Latina y el Caribe fue de 4.3%, el Producto Interno Bruto de la República Dominicana, medido en términos reales, creció un 9.3%. Ese desempeño de la economía dominicana, junto a la disminución en la tasa de cambio, produjo una expansión de 54.5% en el Producto Interno Bruto per cápita. Se registró, igualmente, una baja gradual y sostenida de las tasas de interés, y el Banco Central redujo su déficit cuasi-fiscal en poco más de $5,000 millones de pesos. El Banco de Ahorro y Crédito Adopem, el Banco de la Mujer, como todos llaman a nuestra institución, estuvo en la cresta de la ola, impulsado por su filosofía de que para triunfar en un mercado de servicios financieros competitivo hay que ofrecer la mayor calidad, el mayor número de opciones y las soluciones más innovadoras ajustadas a las necesidades de sus clientes. Nuestra cartera de crédito tuvo un crecimiento de aproximadamente 300%. Los activos crecieron alrededor de un 264%. Los depósitos tuvieron un incremento de un 400%, y atendimos a unos 60,000 clientes. Terminamos el año con un índice de liquidez de un 8%, y con una participación de los activos productivos de un 91% del total de activos. Son números estimulantes, que responden al tamaño del esfuerzo colectivo de los funcionarios y empleados de la institución, quienes laboran con un entusiasmo que responde a nuestra misión. Hay otros números y otros logros del 2005 con los que nos sentimos satisfechos. - Fueron alcanzadas en más de un 90% las perspectivas de crecimiento que habían sido proyectadas para ese período.
- La Superintendencia de Bancos autorizó la apertura de cuatro (4) nuevas sucursales y de una agencia.
- Se amplió la estructura gerencial, con el objetivo de prestar un mejor servicio y mantener mayores controles en las operaciones.
- Se obtuvieron financiamientos y líneas de créditos de Promipyme Fondo Español, de FondoMicro y del Banco Nacional de Reconstrucción y Fomento de la Vivienda. (BNV)
- Se avanzaron negociaciones con inversionistas extranjeros – Corporación Financiera Internacional, (IFC), el Banco Mundial de la Mujer (WWB) y Oikocredit --, los cuales formarán parte de nuestra estructura de capital para el primer semestre del 2006.
- Se generaron dividendos para los accionistas.
- En las estadísticas sobre los Bancos de Ahorro y Crédito y los Bancos de Desarrollo, de la Superintendencia de Bancos, Adopem aparece con el más bajo índice de mora en la cartera de crédito, y el número siete en relación al total de activos de un total de 17 bancos que reportan al sistema.
Al ofrecer a nuestros accionistas, clientes, donantes y a la comunidad nacional el reporte de nuestros Estados Financieros Auditados del 2005, creemos oportuno recordar el comienzo de nuestras operaciones como banco de ahorro y crédito, para que sea bajo ese marco que se aprecie la excelencia y la impresionante dimensión de nuestros logros. El Banco de Ahorro y Crédito Adopem comenzó a operar en el mes de mayo del 2003, precisamente el mes en que se desencadenó una de las crisis bancarias más graves que ha conocido el país. Parecía el peor momento para convertir en banco a una Organización No Gubernamental que ya tenía 20 años dedicada a apoyar con microcréditos a mujeres que querían mejorar las condiciones de vida de sus familias, haciéndose económicamente productivas. La continua y galopante pérdida de valor de la moneda dominicana, que de enero a diciembre del 2003 llevó la tasa de cambio de RD$17.76 por un dólar a RD$37.82 por dólar, redujo a la mitad el capital de la institución. Las perspectivas al comienzo del 2004 eran de espanto. En enero, la tasa de cambio promedió RD$46.09 por un dólar, y en febrero ya era de RD$50.44 por un dólar. Era una situación intimidante, con un efecto devastador en la economía de las familias, y que estaba empobreciéndolas en forma vertiginosa. Si se toma en cuenta que la clientela de nuestra institución está constituida por los más pobres entre los pobres, se puede tener una idea de la magnitud de las dificultades con la que nos enfrentábamos. Pero para Adopem era otra vez como cuando, en 1998, Santo Domingo, la ciudad capital, fue arrasada por el huracán Georges. La mayor parte de nuestros clientes lo perdió todo. No sólo perdieron sus pertenencias personales y sus pequeños negocios, sino que hasta su propia situación de supervivencia era desesperada. Unos días después del paso del huracán, ya nuestros asesores de crédito habían levantado un inventario completo de las pérdidas de los clientes, y la decisión del Consejo de Directores fue la de apoyarlos con nuevos préstamos para que rehicieran sus negocios y tomaran de vuelta en sus manos el control de sus vidas. Fue una decisión dictada por la misión de Adopem, cuya meta es incorporar a los pobres al sistema económico y financiero para que puedan mejorar sus condiciones generales de vida. Sus fines son profundamente sociales, y van más allá de un estado de situación económica coyuntural, no importa si es un destructivo fenómeno de la naturaleza o si es un ruinoso huracán financiero. El cumplimiento estricto con esos objetivos probó ser el camino correcto para la institución y para sus clientes, quienes poco a poco se pusieron económicamente en pie, y prosperaron. No sorprende que nuestros clientes sean los mayores promotores de la institución, y que se hayan convertido en los principales canales para que otros acudan a ella a buscar el apoyo que les hace falta para comprar las herramientas, los utensilios o la materia prima que necesitan para emprender el camino de la productividad económica. En un tono generalmente risueño mucha gente dice que para hacerse merecedor de un préstamo en la banca tradicional, primero hay que demostrar – con todo tipo de garantías – que uno no lo necesita. En el Banco de Ahorro y Crédito Adopem (el Banco de la Mujer) es lo contrario: lo que el cliente tiene que demostrar es que lo necesita.
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